ORACIÓN DE LA SERENIDAD

Dios Padre Celestial, vengo a ti a suplicarte que escuches mis ruegos

Y mis plegarias en estos momentos de mucha confusión

Dios concédeme la serenidad, ayúdame a mantener la calma

Aceptando tal  las cosas que no puedo cambiar

Ayúdame a ser más tolerante y dame el valor y la inteligencia

Para modificar lo que sí puedo cambiar

Dame La sabiduría para distinguir entre una cosa y la otra.

Padre mío, necesito la fuerza para superar mis debilidades,

Dale fortaleza a mi alma, Llena mi vida con tu espíritu.

No permita que me aflija o entristezca,

Mucho menos que me amargue por cosas  que no tienen sentido,

Cosas pasajeras

En medio de tantas dificultades, problemas y conflictos

Amado Padre, usted nos enseñó a vivir en alegría,

En la felicidad, en el amor.

Padre Santo, te pido que me des la serenidad, tranquilidad, calma,

Entereza para escucharte  y darte las gracias

Por todo lo bueno que me has dado.

Quiero escucharte con el corazón abierto a tus inspiraciones,

Necesito  de tu fuerza y de tu poder

Para sentir con humildad tus palabras de amor

Que a diario nos dices

Conviértete en mi guía y condúceme por el camino de la salvación

Elimina las angustias en mi alma, los malos deseos que me atormentan

Reconozco que soy débil, ¡ayúdame!

Señor de la gloria, dale la paz interior a mi corazón

Para conversar en la intimidad, que surja la confianza,

El diálogo y la alabanza.

Señor, ¡tú  eres la paz y la serenidad!,

 Entrégamela, para que tu paz sea mi descanso.

Dios mío, envía tu espíritu sobre mí,

Concédeme  el Don de aceptar los acontecimientos de la vida

 con serenidad, en paz, a la gente con amor.

Permíteme Señor limpiar mi cuerpo y mi alma

De tanta inmundicia, tú eres la paz que todo lo serenas,

Perdonas y disculpas, ¡dame serenidad!.

Agradecido estoy Señor, por todo tu amor,

Por escuchar todo lo que vengo a decirte,

Por ser ejemplo en mi vida, por ser mi guía, mi protector, mi refugio.

Agradecido estoy por las oportunidades  que me has dado en la vida,

Por ser mejor persona cada día, gracias a tu presencia.

Voy a estar más cerca de ti a través de la oración.

Tú fortaleces mi espíritu;

Ayúdame a aprender de mis errores, a ser una persona justa,

Una persona de bien.

Dame serenidad, mi mente se nubla y mi juicio no es claro,

A veces tomo decisiones que no son las correctas

Mi buen Señor, no permitas que flaquee y desacierte.

Señor permíteme entender, comprender y aceptar

Que existen situaciones que no se pueden cambiar,

Más puedo aportar un grano de arena

para construir un mejor mañana lleno  de dicha, paz y prosperidad.

En tus manos entrego todos mis sueños,

Eres tú el que me vas a ayudar a que se cumplan

Porque no hay nada imposible sin ti,

Acuérdate mi Señor de que no hay carga que no podamos soportar

Porque donde terminan mis fuerzas,

Justo ahí comienzan las tuyas

Dame el ánimo de seguir avanzando con seguridad y claridad,

No permitas que el miedo me paralice y me haga dudar,

Al contrario, dame las fuerzas para seguir adelante, con decisión y coraje

Dame la paz espiritual, tranquilidad para poder escuchar

los consejos de mi  guardián, pero  también las mentiras del demonio personal

para poder distinguir sus voces y así hacer siempre lo que es correcto.

Dame Sagrado Padre sabiduría para distinguir todos los caminos

Y la claridad necesaria para ver lo que tú me señales en el sendero.

Amén.

¿Qué significa la Oración para la serenidad?

Serenidad es buscar paz, calma, entereza, en vez de agitación,  desasosiego, desesperación o incertidumbre en la vida. Nos lleva a un estado  de fortaleza y calma reconociendo la existencia de Dios porque es el único que ante las adversidades nos puede otorgar la paz interior. Su maravillosa presencia en nuestra vida nos trae la serenidad que no podemos encontrar en ningún otro lugar.

Debemos tener confianza en Dios quien tiene el supremo poder de arreglar todas las cosas por más difíciles que a la naturaleza humana parezcan. Nosotros no tenemos un control real sobre los sufrimientos de este mundo pecaminoso.

Cuando somos capaces de mantenernos serenos ante las dificultades o ante una adversidad, damos luz a la fe. La  serenidad es el regalo más hermoso que el Señor hace a las almas sencillas, que con humildad en su corazón y su confianza plena en Dios con el firme propósito de hacer la voluntad divina, claman a Dios por ella, quien transforma entonces todas sus debilidades en fortaleza y le libra de aflicciones.

Muchas veces nos dejamos arrastrar por las pasiones, buscando su propia satisfacción pero no le alcanza la fuente de la paz interior que es lo más importante, por cuanto ahí es cuando surge la conexión con Dios, por ejemplo pudiéramos decir y preguntar a la gente de alrededor ¿Qué es lo que más falta en la sociedad en que vivimos?,  diríamos falta de “serenidad interior”.

Vivimos en un mundo complejo, anarquizado, en donde la gente anda como robotizada, nerviosa.

Paz interior a plenitud.

Mahatma Gandhi  dijo: “la persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero”. No es fácil pero tampoco imposible llegar a un estadio en la vida superior en donde se encuentre la paz interior o la paz espiritual a plenitud, es algo que se consigue con mucho esfuerzo personal paso a paso; pequeños desafíos que son superados, irritación que se controla, desajustes emocionales corregidos, voluntad bien dirigida, ambición frenada, son experiencias para adquirir la serenidad.

Es llevar la vida en paz, es decir, es muy importante para el alma encontrar la paz, centro de su propio corazón. Sólo los sabios y los santos han llegado a esos estadios superiores como: Jesús, Gandhi, Buda entre otros.

En este orden de ideas podemos decir que la paz es un estado interno del ser, la mente se mantiene en perfecta serenidad sin que nada le perturbe, ahora lo contrario, los estados alterados y negativos asociados a la intranquilidad y a la agitación mental perturban el sistema nervioso, son más frecuentes y permanentes, podemos afirmar que tenemos una falta de paz interna ya que la intranquilidad es una fuente contínua de descontento, frustración y desequilibrio que además produce inseguridad, miedo, temores, egoísmo, entre otras; las cuales se escudan en la ignorancia espiritual verdadera, raíz de todos los males.

Al contrario, la paz interior es altamente beneficiosa para la salud mental y física. Está asociada con la serenidad y la calma y coadyuvan a la felicidad de la persona y la irradia en su entorno, puede verse reflejada en su aura. La confianza, la esperanza y encomendarnos a Dios haciendo su voluntad y no encaprichándolos a la nuestra, nos la puede proporcionar, haciéndonos mejores personas, justas y equilibradas. Quien la experimenta puede tener una mejor autoestima y así interactuar mejor con sus semejantes.

No obstante, si en algún momento está paz se ve perturbada debemos recurrir a nuestro padre celestial  y pedir su recuperación con oración de suplica, adoración y acción de gracias, cuidándonos de no dejarnos arrastrar por el estrés del día a día,  para  lo cual debemos asumir nuestros roles estableciendo prioridades y delegando responsabilidades cuando la situación   así lo amerite.

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Bendecidos desde el amanecer

Ser católicos y ser hijos de Dios no nos libra de problemas de ansiedad o de preocupaciones, por ello acudimos a oraciones de serenidad, para encontrar la paz que algunas veces el mundo nos arrebata. Debemos ser conscientes que los problemas no nos pueden quitar la fe, debemos pedir a diario y hacer una oración de protección en la mañana, empezar el día en bendición y seguros de que será mejor que ayer. Dios pondrá sus manos sobre nuestra frente para darnos tranquilidad.

Si buscamos la tranquilidad de que nuestros hijos vayan por el buen camino y queremos librarlos del maligno, de las tentaciones mundanas, debemos hacer arrodillados ante la misericordia divina, una oración de protección a mis hijos, para poder estar tranquilos cuando salen de casa. Cuando regresen a casa, la familia puede hacer una oración en la noche, antes de irse a dormir. La unión en oración es una característica muy buena para que la familia perdure.

Algunas veces esa unión familiar se ve afectada por envidias y habladurías, por eso algunos le piden a la santa muerte que intervenga y que aleje todo mal y toda envidia, es bueno hacerlo siempre en oración y nunca pidiendo el mal para el prójimo, es un pecado que Dios no permite.

Peticiones a la virgen

Como católicos debemos nuestro amor y devoción a la virgen María, ella en momentos desesperados y cuando hacemos la oración de la serenidad también está a nuestro lado. Podemos agradecer su infinita misericordia y la intervención a la magnífica, haciendo una novena en su nombre.

Cuando tenemos angustia por el amor no correspondido o por problemas en nuestro matrimonio, no olvidemos hacer una petición por amor a San Miguel Arcángel, es el patrón de las causas justas y sabemos que salvar un matrimonio es muy importante en nuestra vida cristiana. También podemos hacer la oración a San Benito, él va a interceder por nuestras plegarias y alejará cualquier mal pensamiento, ayudando a eliminar la rabia y la ira que a veces nos causan los problemas.

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Imágenes de la oración de serenidad

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